-Serie de relatos de política-ficción. Cualquier parecido con la realidad puede no ser casualidad, pero los personajes no son reales, tan sólo fruto de la peor de nuestras pesadillas. Para leer los capítulos anteriores haz clic Aquí.
Los amigos de Alí Babá, con Tapoy al frente, por fin llegaron al palacio de la Tontoya. Tras una infame campaña electoral en la que apenas dijo nada, lo poquito que balbuceó con su media lengua, nada más llegar, lo inclumpió. Subió los impuestos.
Acto seguido y animado por sus amigos los empresarios hizo la tan ansiada Reforma Laboral (otra más) y nuevamente contradijo su exigua campaña electoral: ha abaratado el despido a niveles insospechados.
Y Tapoy está muy contento. Reconoce que el paro subirá y subirá mucho más pero que debemos estar contentos (creo que se refiere a los empresarios) porque él lo hace todo por el bien de los ñoletes ¿¿??¿¿??¿¿??
Como es incansable, también se ha cargado la Ley de Dependencia y el Salario de Emancipación (ayuda al alquiler), ha congelado el Salario Mínimo Interprofesional (total se mueren de hambre igual) y ha instado a la Banca a la dación en pago VOLUNTARIA (no se vallan a enfadar los banqueros, eh)
Pero no todo son malas noticias no. Se van a dedicar a perseguir parados que tengan la desfachatez de hacer chapucillas en "b" mientras siguen cobrando cualquier tipo de prestación. Además, muy recientemente, ha echado a las fuerzas represoras del Estado contra los escolares, que además te pasar frío son muy malos, supongo que por su edad (12 a 17 años) Así se van enterando de qué va todo esto. Sí señor, con dos cojones. Este es mi Tapoy.
Mientras tanto los ñoletes asisten escandalizados a las continuas burlas de los de siempre a la Justicia ¿Justicia? Bueno... a la pantomima que hace el Estado para que los bobos de sus contribuyentes se crean esto de la Democracia.
En estos días se ha celebrado la vista contra uno de los yernos de Carlitos Bombón, imputado de apropiación de fondos públicos. Pero ná, está claro que ni él ni su esposa (pobrecita ella, tan ignorante de todo), sabían nada. Que si se han comprado una mansión y un Palacio con fondos públicos es porque alguien maligno les engañó. Se sospecha de un empleado infiel, que elaboraba las facturas sin que nadie se lo ordenara y ... bueno, alguien inocente e ignorante las cobraba. Aún no hay resolución pero todos los ñoletes sabemos que no pasará nada, pelillos a la mar. No olvidemos que los duquesitos tenían una sociedad con fines benéfico-sociales ¿Y quien mejor que ellos y asegurar su futuro?
Mientras tanto, y con lágrimas de alegría en los ojos, los ñoletes hemos despedido a Zapatitos. En nuestra dictadura bananera es costumbre colocar a los expresidentes en alguna gran empresa, supongo que en pago a los bienes recibidos, pero con Zapatitos no ha sido posible, pobre. Le han hecho algo así como funcionario pero a lo grande, sin perder, lógicamente, su pensioncita vitalicia. Le hemos perdido, espero, que para siempre. Pero nos quedamos tranquilos porque su sucesor, Tapoy, hace lo mismo que él pero a lo bestia y con más descaro. Así no lo echaremos tanto de menos.
¿Mas noticias? Claro, La Caña siempre produce noticias pero no quiero indigestar a nadie. Ah, y no intenten comprar pan próximamente, que con tanto chorizo se han agotado las existencias para las dos décadas siguientes.
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domingo, 4 de marzo de 2012
jueves, 3 de febrero de 2011
Todos están muy contentos
-Serie de relatos de política-ficción. Cualquier parecido con la realidad puede no ser casualidad, pero los personajes no son reales, tan sólo fruto de la peor de nuestras pesadillas. Para leer los capítulos anteriores haz clic AQUÍ.
La anterior entrega de estos relatos me preguntaba si seguirían alguna vez. Han tardado en volver, sí, más de un año, pero no por falta de cretineces en la política nacional, sino porque el escribiente estuvo a otras cosas. Ahora los acontecimientos me desbordan y si no las escribo “reviento”.
Zapatitos reconoció (poco a poco, tarde y mal) que la crisis era cierta y no meras ralentizaciones de la economía. Tapoy siguió oponiéndose a todo, diciendo que Lacaña se rompía y que los inversores extranjeros no debían invertir aquí, que no.
-Estoy muy contento, vamos a reunirnos todos los jefazos y refundar el Capitalismo- Dijo Zapatitos a los expectantes ñoletes. El resultado fue dejar todo como estaba, pero financiar a los Bancos con problemas, comprar sus activos tóxicos y avalar sus deudas.
Al poco recibió una llamada de sus jefes (sin determinar pues tiene muchos) y como resultado decidió suprimir el “cheque bebé” y la ayuda de 426€. para los parados que hubieran agotado las prestaciones. “Recordar que era una ayuda provisional, oye, no os quejeis” fueron sus palabras.
Poco después y a instancias de unos organismos fantasma, indefinidos y que deben ser muy malos: los mercados, se juntaron Zapatitos, los vendidos de no sé qué sindicatos y la Patronal para modificar el mercado de trabajo. Y abarataron el despido para generar empleo ¿¿¿???¿¿¿??? Lógicamente el paro sigue subiendo, sólo que ahora más deprisa.
Tapoy, que lleva años pidiendo eso, se opuso. ¿Por qué? Bueno, ya sabeis que él se opone a todo. ¿Recordais aquel saco que transportaba Zapatitos y del que caían los ñoletes desempleados? Pues el saco cada vez está más vacío y muy contento aunque sólo él conoce el motivo. Recordad que a estos los recoje Tapoy, aunque con destino incierto ¿Les dará trabajo él? Eso ahora ni se lo plantea, lo único que quiere es su voto, su voto, su voto: es su obsesión. Aunque su jefe “el bigotes”, dice que a los parados lo que había que hacer era animarlos a buscar trabajo. Y se quedó tan tranquilo, entre otras cosas porque él tiene una pensión vitalicia, compatible con otros trabajos remunerados e, incluso, con pensiones por imbecilidad congénita y/o adquirida.
Como los malvados mercados seguían pidiendo más y más, Zapatitos decidió atacar las futuras pensiones, y de nuevo con los sindicatos esos (a los de verdad, los que no se venden no los llama) y la Patronal. Subieron los tiempos de cotización y elevaron la edad de jubilación. Todos se pusieron muy, pero que muy contentos.
Bueno, Tapoy no. Como siempre. Aunque en secreto le han oído exclamar “Ya era hora, hombre”.
Mientras todo esto pasaba subieron el recibo de la luz casi un 10%, gas natural y butano. Como los transportes públicos, la gasolina y, como siempre, la cesta de la compra. Se congelaron pensiones, salarios y a los funcionarios se les rebajó el sueldo por decreto ley.
Pero Zapatitos está muy contento, más que nunca. Supongo que ha recibido más de una felicitación de sus múltiples jefes (banqueros, oligarcas, millonarios, delincuentes de guante blanco). Incluso ha hecho una macrofiesta en su casita de la Tontoya, el champán y los langostinos los pagaremos nosotros, los ñoletes, que para eso estamos.
Curiosamente Tapoy también lo está, pues sigue fiel a su máxima de “cuanto peor, mejor” y el panorama no puede ser mejor para sus intereses por lo que prepara su asalto a la Tontoya. No se atreve a hacer una moción de censura, porque él no se atreve a casi nada y por eso es apodado “Mariano el débil”, pero no cesa de pedir elecciones anticipadas. Babea como nunca.
En realidad, Zapatitos y Tapoy, son las dos caras de una misma moneda, brazos de un mismo cuerpo, súbditos de un único monarca y señor: Don Capital. Mano derecha uno e izquierda el otro, los dos sirven a su señor a cambio de... a cambio.... bueno, además de vivir a cuerpo de rey, no exijirles asistir al trabajo, pagarles todos los gastos, coche oficial, chofer, despacho, secretaria y pensión vitalicia tras 7 añitos de duro trabajo, no se me ocurren más motivos salvo su amor y dedicación a los demás, altruismo, ideales, generosidad, etc. etc. etc.
¿Continuará? Puede que sí....o que no. A saber.
La anterior entrega de estos relatos me preguntaba si seguirían alguna vez. Han tardado en volver, sí, más de un año, pero no por falta de cretineces en la política nacional, sino porque el escribiente estuvo a otras cosas. Ahora los acontecimientos me desbordan y si no las escribo “reviento”.
Zapatitos reconoció (poco a poco, tarde y mal) que la crisis era cierta y no meras ralentizaciones de la economía. Tapoy siguió oponiéndose a todo, diciendo que Lacaña se rompía y que los inversores extranjeros no debían invertir aquí, que no.
-Estoy muy contento, vamos a reunirnos todos los jefazos y refundar el Capitalismo- Dijo Zapatitos a los expectantes ñoletes. El resultado fue dejar todo como estaba, pero financiar a los Bancos con problemas, comprar sus activos tóxicos y avalar sus deudas.
Al poco recibió una llamada de sus jefes (sin determinar pues tiene muchos) y como resultado decidió suprimir el “cheque bebé” y la ayuda de 426€. para los parados que hubieran agotado las prestaciones. “Recordar que era una ayuda provisional, oye, no os quejeis” fueron sus palabras.
Poco después y a instancias de unos organismos fantasma, indefinidos y que deben ser muy malos: los mercados, se juntaron Zapatitos, los vendidos de no sé qué sindicatos y la Patronal para modificar el mercado de trabajo. Y abarataron el despido para generar empleo ¿¿¿???¿¿¿??? Lógicamente el paro sigue subiendo, sólo que ahora más deprisa.
Tapoy, que lleva años pidiendo eso, se opuso. ¿Por qué? Bueno, ya sabeis que él se opone a todo. ¿Recordais aquel saco que transportaba Zapatitos y del que caían los ñoletes desempleados? Pues el saco cada vez está más vacío y muy contento aunque sólo él conoce el motivo. Recordad que a estos los recoje Tapoy, aunque con destino incierto ¿Les dará trabajo él? Eso ahora ni se lo plantea, lo único que quiere es su voto, su voto, su voto: es su obsesión. Aunque su jefe “el bigotes”, dice que a los parados lo que había que hacer era animarlos a buscar trabajo. Y se quedó tan tranquilo, entre otras cosas porque él tiene una pensión vitalicia, compatible con otros trabajos remunerados e, incluso, con pensiones por imbecilidad congénita y/o adquirida.
Como los malvados mercados seguían pidiendo más y más, Zapatitos decidió atacar las futuras pensiones, y de nuevo con los sindicatos esos (a los de verdad, los que no se venden no los llama) y la Patronal. Subieron los tiempos de cotización y elevaron la edad de jubilación. Todos se pusieron muy, pero que muy contentos.
Bueno, Tapoy no. Como siempre. Aunque en secreto le han oído exclamar “Ya era hora, hombre”.
Mientras todo esto pasaba subieron el recibo de la luz casi un 10%, gas natural y butano. Como los transportes públicos, la gasolina y, como siempre, la cesta de la compra. Se congelaron pensiones, salarios y a los funcionarios se les rebajó el sueldo por decreto ley.
Pero Zapatitos está muy contento, más que nunca. Supongo que ha recibido más de una felicitación de sus múltiples jefes (banqueros, oligarcas, millonarios, delincuentes de guante blanco). Incluso ha hecho una macrofiesta en su casita de la Tontoya, el champán y los langostinos los pagaremos nosotros, los ñoletes, que para eso estamos.
Curiosamente Tapoy también lo está, pues sigue fiel a su máxima de “cuanto peor, mejor” y el panorama no puede ser mejor para sus intereses por lo que prepara su asalto a la Tontoya. No se atreve a hacer una moción de censura, porque él no se atreve a casi nada y por eso es apodado “Mariano el débil”, pero no cesa de pedir elecciones anticipadas. Babea como nunca.
En realidad, Zapatitos y Tapoy, son las dos caras de una misma moneda, brazos de un mismo cuerpo, súbditos de un único monarca y señor: Don Capital. Mano derecha uno e izquierda el otro, los dos sirven a su señor a cambio de... a cambio.... bueno, además de vivir a cuerpo de rey, no exijirles asistir al trabajo, pagarles todos los gastos, coche oficial, chofer, despacho, secretaria y pensión vitalicia tras 7 añitos de duro trabajo, no se me ocurren más motivos salvo su amor y dedicación a los demás, altruismo, ideales, generosidad, etc. etc. etc.
¿Continuará? Puede que sí....o que no. A saber.
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miércoles, 23 de septiembre de 2009
Con el Bombón
-Serie de relatos de política-ficción. Cualquier parecido con la realidad puede no ser casualidad, pero los personajes no son reales, tan sólo fruto de la peor de nuestras pesadillas.Para leer los capítulos anteriores haz click AQUÍ.
Los dos hombrecillos fueron llamados a la Ópera, donde les esperaba el monarca.
-Vaya espectáculo estais dando, payasos-. El Bombón evidentemente enfadado -Zapatitos, aquí cada vez trabajan menos, mientras tú te dedicas a condonar deudas y subir los impuestos, sigues y sigues bajándote los pantalones con los catalinos ¿ya no quieren ser ñoletes?-
El tipejo, sonriente y silabeando palabra a palabra, casi como si no supiera hablar, contesta -Majestad, mis amigos catalinos de partido me amenazan con la excisión, y yo los necesito más que nunca. Y a los parados no les dejo sin ayuda, he aprobado propinas para todos-
Tapoy, exultante de alegría, interviene -Eso, eso, majestad. Éste está rompiendo Lacaña, los ñoletes se quedan sin trabajo y los fiscales, en vez de perseguir a los enemigos de mi país, encarcelan a los hombrecitos de bien-
Más iracundo aún, Carlitos interpela a éste -Pero ¿qué dices imbécil? ¿Cómo que tu país? Lacaña es mía por mandato de Dios y línea sanguínea, y de nadie más.
Zapatitos buscando brotes de cualquier color mientras piensa en su alianza de civilizaciones, su próxima visita a Bobama y las pelis del Disney chanell, que tanto le gustan; Tapoy pidiendo elecciones, oponiéndose a todo y buscando si allí mismo, en el palacio de la Ópera, Zapatitos había perdido más ñoletes de su saco.
Los dos hombrecillos fueron llamados a la Ópera, donde les esperaba el monarca.
-Vaya espectáculo estais dando, payasos-. El Bombón evidentemente enfadado -Zapatitos, aquí cada vez trabajan menos, mientras tú te dedicas a condonar deudas y subir los impuestos, sigues y sigues bajándote los pantalones con los catalinos ¿ya no quieren ser ñoletes?-
El tipejo, sonriente y silabeando palabra a palabra, casi como si no supiera hablar, contesta -Majestad, mis amigos catalinos de partido me amenazan con la excisión, y yo los necesito más que nunca. Y a los parados no les dejo sin ayuda, he aprobado propinas para todos-
Tapoy, exultante de alegría, interviene -Eso, eso, majestad. Éste está rompiendo Lacaña, los ñoletes se quedan sin trabajo y los fiscales, en vez de perseguir a los enemigos de mi país, encarcelan a los hombrecitos de bien-
Más iracundo aún, Carlitos interpela a éste -Pero ¿qué dices imbécil? ¿Cómo que tu país? Lacaña es mía por mandato de Dios y línea sanguínea, y de nadie más.
Zapatitos buscando brotes de cualquier color mientras piensa en su alianza de civilizaciones, su próxima visita a Bobama y las pelis del Disney chanell, que tanto le gustan; Tapoy pidiendo elecciones, oponiéndose a todo y buscando si allí mismo, en el palacio de la Ópera, Zapatitos había perdido más ñoletes de su saco.
-¿Y quién pagará mis inmumerables gastos? Dime, cómo pagar mis viajes, yates y, sobre todo, mi enorme familia numerosa, tan llena de necesidades- Carlitos Bombón no sentía orgullo ni satisfacción, sólo desprecio por estos dos incompetentes.
Y los dos personajillos, que no saben o quieren enterarse de nada se fueron. Zapatitos a jugar con la videoconsola en el palacio de la Tontoya, y Tapoy a la cueva de Alí Babá, a planear con sus compinches nuevas estrategias contra su enemigo, el malvado Zapatitos.
-¿Se irá Zapatitos, como un buen Erasmus, a Arabia Saudí? ¿Se dedicará Tapoy a la cría del berberecho en su Talicia natal o del champiñón en la cueva de Alí Babá? ¿Continuarán estos relatos?
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jueves, 10 de septiembre de 2009
Cuentas públicas
-Serie de relatos de política-ficción. Cualquier parecido con la realidad puede no ser casualidad, pero los personajes no son reales, tan sólo fruto de la peor de nuestras pesadillas.Para leer los capítulos anteriores haz click AQUI.
Mientras lo dos tipejos andaban pensando en sus cosas -aclaracion: Zapatitos en las batuecas y Tapoy en busca de las elecciones perdidas- otro personajillo, el Curita, seguía sus pasos.
Apercibido de esto, Tapoy le pregunta: "Hombre, Curita ¿qué haces tú por aquí?"
El interpelado, sin dejar de mirar uno por uno los ñoletes que van cayendo del saco de Zapatitos -Hola, jefe, recojo ñoletes, sólo los palencianos, los demás no me interesan. Primero les ofrezco trabajo y luego me los llevo a uno de los actos de tu adhesión inquebrantable hacía mi persona, y que tanto reconfortan mi espíritu-. Tras lo que suspira en beatífica actiud y se santigua.
Mientras, el incansable Zapatitos, que se ha percatado de algo, se acerca a ambos -. Oye, no estareis hablando de trajes y bolsos ¿verdad?-.
-Tú y tus escuchas ilegales -. Contesta iracundo Tapoy -Hablábamos de anchoas, del Cantábrico y de Santoña. Zapatero a tus zapatillas y deja de perseguir a los ñoletes de bien.
El curita, tras vitorear las palabras de lider, se va a canjear cromos por trajes mientras los personajillos se enzarzan, cómo no, en una de sus habituales peleas.
-Te invito a repasar juntos las cuentas del Estado, ingresos y gastos-. Propone Zapatitos.
-Me opongo, no quiero, sólo son tus cuentos-. Responde Tapoy sin apenas haber escuchado, pero pensándolo mejor continúa -. Además, si no sabes leer tampoco sabrás contar, Zapatitos. No nos engañes.
Mientras el uno hablaba de su abuelo el otro se oponía, para luego acusar al primero de "encarnao desfasao" -igual que rojo del demonio, pero políticamente más correcto- mientras aquél buscaba espárragos verdes, brotes y hasta la memoría, la histórica, que se le había olvidado.
-¿Seguirán discutiendo los tipejos hasta que los ñoletes se cansen y los echen al mar? ¿Pararán cuando se den cuenta que nadie les escucha, ni cree y las televisiones dejaron de emitir? Ellos no lo saben, pero alguien muy regio les escucha desde el palacio de La Opereta.
Mientras lo dos tipejos andaban pensando en sus cosas -aclaracion: Zapatitos en las batuecas y Tapoy en busca de las elecciones perdidas- otro personajillo, el Curita, seguía sus pasos.
Apercibido de esto, Tapoy le pregunta: "Hombre, Curita ¿qué haces tú por aquí?"
El interpelado, sin dejar de mirar uno por uno los ñoletes que van cayendo del saco de Zapatitos -Hola, jefe, recojo ñoletes, sólo los palencianos, los demás no me interesan. Primero les ofrezco trabajo y luego me los llevo a uno de los actos de tu adhesión inquebrantable hacía mi persona, y que tanto reconfortan mi espíritu-. Tras lo que suspira en beatífica actiud y se santigua.
Mientras, el incansable Zapatitos, que se ha percatado de algo, se acerca a ambos -. Oye, no estareis hablando de trajes y bolsos ¿verdad?-.
-Tú y tus escuchas ilegales -. Contesta iracundo Tapoy -Hablábamos de anchoas, del Cantábrico y de Santoña. Zapatero a tus zapatillas y deja de perseguir a los ñoletes de bien.
El curita, tras vitorear las palabras de lider, se va a canjear cromos por trajes mientras los personajillos se enzarzan, cómo no, en una de sus habituales peleas.
-Te invito a repasar juntos las cuentas del Estado, ingresos y gastos-. Propone Zapatitos.
-Me opongo, no quiero, sólo son tus cuentos-. Responde Tapoy sin apenas haber escuchado, pero pensándolo mejor continúa -. Además, si no sabes leer tampoco sabrás contar, Zapatitos. No nos engañes.
Mientras el uno hablaba de su abuelo el otro se oponía, para luego acusar al primero de "encarnao desfasao" -igual que rojo del demonio, pero políticamente más correcto- mientras aquél buscaba espárragos verdes, brotes y hasta la memoría, la histórica, que se le había olvidado.
-¿Seguirán discutiendo los tipejos hasta que los ñoletes se cansen y los echen al mar? ¿Pararán cuando se den cuenta que nadie les escucha, ni cree y las televisiones dejaron de emitir? Ellos no lo saben, pero alguien muy regio les escucha desde el palacio de La Opereta.
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domingo, 6 de septiembre de 2009
El saco de Zapatitos
-Serie de relatos de política-ficción. Cualquier parecido con la realidad puede no ser casualidad, pero los personajes no son reales, tan sólo fruto de la peor de nuestras pesadillas.
La acción se desarrolla en nuestros días, en Lacaña, país donde habitan los ñoletes, seres venidos en la antigüedad de todas partes, por tanto de gran diversidad cultural e incluso lingüística (tanto que acabarán por no entenderse), masoquistas y acostumbrados a votar mansamente cuando se lo piden-.
Zapatitos llevaba a cuestas su enórrrrrrrme saco lleno de ñoletes. A escasos metros le seguía Tapoy, babeando y frotándose las manos.
El saco que transportaba aquél tenía un agujero, por el que caían sin parar los ñoletes que perdían su trabajo. Por cada ñolete caído: un aplauso de Tapoy, quién libreta y pluma en mano, iba anotando todos los nuevos parados. Ambos muy contentos, felices con su labor: Zapatitos porque cada vez perdía menos ñoletes por el mencionado agujero: y Tapoy porque pensaba en cada nuevo parado como un futuro voto para él.
Ambos, cegados por su avaricia, no eran conscientes de la realidad. Si Zapatitos perdía cada vez menos ñoletes no era por su buena gestión, no, sino porque cada vez quedaban menos dentro y más fuera del saco; cuantos menos ñoletes transporte, menos pueden caer. Y Tapoy,aplaudiendo y contando posibles nuevos votos para su definitivo asalto a la Tontoya –palacio dónde residen los presidentes de Lacaña-, no puede ocultar el plumero (he dicho plumero, que no pluma ¿eh?) de que nada le importa salvo sus ansias de recuperar el poder.
-No te pierdas el próximo capítulo de Zapatitos y Tapoy. ¿Se chivarán al Bombón de lo malos e inútiles que son? ¿Seguirá Zapatitos perdiendo ñoletes y diciendo “ole, veo brotes verdes”? ¿Dejará Tapoy de oponerse a todo y por fin proponer juntos soluciones? Próximamente aquí.
La acción se desarrolla en nuestros días, en Lacaña, país donde habitan los ñoletes, seres venidos en la antigüedad de todas partes, por tanto de gran diversidad cultural e incluso lingüística (tanto que acabarán por no entenderse), masoquistas y acostumbrados a votar mansamente cuando se lo piden-.
Zapatitos llevaba a cuestas su enórrrrrrrme saco lleno de ñoletes. A escasos metros le seguía Tapoy, babeando y frotándose las manos.
El saco que transportaba aquél tenía un agujero, por el que caían sin parar los ñoletes que perdían su trabajo. Por cada ñolete caído: un aplauso de Tapoy, quién libreta y pluma en mano, iba anotando todos los nuevos parados. Ambos muy contentos, felices con su labor: Zapatitos porque cada vez perdía menos ñoletes por el mencionado agujero: y Tapoy porque pensaba en cada nuevo parado como un futuro voto para él.
Ambos, cegados por su avaricia, no eran conscientes de la realidad. Si Zapatitos perdía cada vez menos ñoletes no era por su buena gestión, no, sino porque cada vez quedaban menos dentro y más fuera del saco; cuantos menos ñoletes transporte, menos pueden caer. Y Tapoy,aplaudiendo y contando posibles nuevos votos para su definitivo asalto a la Tontoya –palacio dónde residen los presidentes de Lacaña-, no puede ocultar el plumero (he dicho plumero, que no pluma ¿eh?) de que nada le importa salvo sus ansias de recuperar el poder.
-No te pierdas el próximo capítulo de Zapatitos y Tapoy. ¿Se chivarán al Bombón de lo malos e inútiles que son? ¿Seguirá Zapatitos perdiendo ñoletes y diciendo “ole, veo brotes verdes”? ¿Dejará Tapoy de oponerse a todo y por fin proponer juntos soluciones? Próximamente aquí.
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